
Cómo crear calentadores de baño que realmente funcionen (y que no dañen sus ojos)
Cuando se construye un calentador de baño, no basta con simplemente asignarle una cierta potencia eléctrica y listo. Es necesario encontrar un equilibrio preciso. Se quiere disfrutar de un calor instantáneo y agradable, pero también hay que asegurarse de no arriesgar daños en la retina, lo cual es muy importante si hay bebés o niños en la bañera.
El truco está en la luz.
La mayoría de las lámparas infrarrojas baratas emiten luz en todas direcciones, incluyendo ese resplandor cegador que hace que uno tenga que entrecerrar los ojos. Nosotros no hacemos eso. En su lugar, utilizamos recubrimientos de cuarzo y filamentos especializados para dirigir la energía hacia donde sea necesario. De esta manera, se obtiene calor en la piel, pero sin ese resplandor cegador. Es simple física.
Luego está la humedad.
Los baños son un verdadero infierno para los equipos electrónicos. Debido al vapor y a los salpicaduras, la mayoría de los dispositivos dejan de funcionar. Si no se sella bien el compartimento del dispositivo, los cables se oxidan y se dañan en unos seis meses.
Por eso, nosotros seguimos el estándar IP55. Utilizamos juntas de silicona y conexiones de cables selladas para que el dispositivo pueda resistir el polvo y los chorros de agua provenientes de cualquier dirección. Así, el dispositivo permanece seco.
Algunas cosas a tener en cuenta durante la instalación.
Estas lámparas emiten mucho calor concentrado. Si se intenta colocarlas en una caja de plástico barata, esta se deformará. Simplemente no funcionará.
Utilizamos disipadores de calor de aluminio para alejar el calor de las partes eléctricas. Pero aquí está el problema: esos mismos sellos IP55 que evitan que entre el agua también atrapan algo de calor dentro del chasis. Por eso, es necesario asegurarse de que el soporte de montaje deje suficiente espacio para el flujo de aire. De esa manera, el dispositivo durará toda la vida.